Gilbert & Sullivan (y IV)

Gilbert y Sullivan IV

Ruddigore (1887) fue la décima colaboración de ambos autores. Ya por entonces habían empezado las discrepancias entre ellos, hasta el punto que Sullivan quiso deshacer el tándem. No sucedió y siguieron colaborando, había mucho en juego. Este melodrama victoriano, una parodia social en la que todo se vuelve del revés, no alcanzó el éxito de El Mikado, pero resultó rentable: doscientas ochenta y ocho representaciones. Veamos uno de sus números, “Within This Heart”, a cargo de la Compañía de Ópera de la Universidad de Chicago en 2009.

Un año después, la popular pareja estrenaba The Yeomen of the Guard (1888, Los alabarderos de la Casa Real). Otro éxito que llegó a las cuatrocientas veintitrés representaciones. Ambientada en el siglo XVI, su acción transcurre en la Torre de Londres y fue la única obra de Gilbert y Sullivan con un final serio, pues el protagonista acaba con el corazón roto. De The Yeomen of the Guard contemplamos “Tower warders, under orders” y “Tis done! I am bride!” en uno de los conciertos de los Proms (The Henry Wood Promenade Concerts) celebrado en el Royal Albert Hall de Londres en 2012.

 

 The Gondoliers (1889), o The King of Barataria, fue la última opereta de Gilbert y Sullivan en alcanzar la exacerbada popularidad a que estaban acostumbrados. Dos gondoleros venecianos recién casados ​​son informados por el Gran Inquisidor que uno de ellos acaba de convertirse en el rey de Barataria, pero únicamente su madre adoptiva sabe cuál es. Como Barataria necesita un rey para sofocar los disturbios en el país, viajan allí para reinar conjuntamente, dejando atrás a sus esposas en Venecia. Cuando hablan con la anciana, resulta que el bígamo rey contrajo matrimonio en la infancia a la hermosa hija de un duque español y no hay forma de saber cuál de los dos es el primogénito. Por supuesto, la obra termina bien y la identidad de todos queda al descubierto.

Los vídeos que hemos localizado de The Gondoliers son de bastante mala calidad, por lo que incluimos solamente dos: la Obertura (por The Savoyaires ─así autollamados en referencia al Teatro Savoy de Londres, donde se estrenaron la mayoría de las operetas de Gilbert y Sullivan─ en 2010) y el fandango-bolero “Dance a Cachucha”, puede que el número más conocido de la obra (en versión de la Colorado State Opera Theater en 2011).

 

Tras The Gondoliers Sullivan pidió abandonar la asociación. Las relaciones entre ambos eran cada vez más tirantes. Aparte de las discrepancias lógicas derivadas del carácter de cada uno y sus respectivas ambiciones artísticas, había otras de tipo ideológico: en sus libretos, Gilbert ponía patas arriba el orden social establecido y satirizaba a los ricos y a los poderosos, mientras que Sullivan buscaba en ellos la amistad y, sobre todo, el patronazgo. Cuando el productor de The Gondoliers se quejó de los costes, Sullivan se puso de su lado. Gilbert y Sullivan comenzaron a trabajar con otros. En 1891, tras diversos intentos fallidos de reconciliación entre la pareja y su productor, Richard D’Oyly Carte, el editor musical de Gilbert y Sullivan, Tom Chappell, medió entre dos de sus más provechosos artistas y consiguió que volvieran a trabajar juntos. Fue así como surgieron sus dos últimas obras: Utopia, Limited y The Grand Duke.

La primera se estrenó en el Savoy Theatre el 7 de octubre de 1893 y se mantuvo en cartel hasta el 9 de junio del año siguiente, tras 245 representaciones. Su trama se desarrolla en una isla llamada Utopía que gobierna un rey fiel admirador del estilo de vida británico que decide adoptar el idioma inglés en detrimento del utópico y modificar las leyes del país transformándolo en una “sociedad de responsabilidad limitada”. Una selección de los mejores momentos de la obra nos la ofrece la Gilbert & Sullivan Opera Company de Chicago durante el 18th International Gilbert & Sullivan Festival celebrado en Buxton (Inglaterra) en 2011.

The Grand Duke, estrenada el 7 de marzo de 1896, solo consiguió ser representada 123 veces, lo que era un síntoma de que las cosas ya no funcionaban como antes, ni entre los dos autores ni con su relación con el público. Las expectativas depositadas en ella por sus autores y su productor no se cumplieron y, a pesar de lo exitoso de su estreno, ponto decayó la afluencia de espectadores y D’Oyly Carte perdió una considerable cantidad de dinero. El argumento de The Grand Duke es uno de los más enrevesados de Gilbert & Sullivan: un grupo de actores se rebela contra el hipocondríaco y miserable Gran Duque y su líder, Ludwig, vive una serie de enredos amorosos a causa de ello. También en esta ocasión presentamos una selección de los números musicales de la obra cargo, igualmente, de la Gilbert & Sullivan Opera Company de Chicago en el International Gilbert & Sullivan Festival de Buxton, pero esta vez en la 19 edición (2012).

Después del fracaso financiero de la The Grand Duke, no vieron motivo para seguir colaborando. Sullivan, ya enfermo, murió cuatro años después (1900). Gilbert lo haría en 1911.

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Acerca de Manuel Cerdà

Historiador y escritor.
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